Camacuc, el nacimiento de un cómic

Boro al Pol Nord - Toni Cabo

1984 fue un buen año para la prensa en catalán en Valencia. Nacieron la revista de información general “El Temps” y el tebeo “Camacuc”, publicaciones que siguen editándose hoy en día, pese a la doble restricción que supone, por un lado la falta de apoyo institucional, no tanto en el aspecto económico, que también, si no en el impulso a las publicaciones en la lengua del país. Sin lectores la viabilidad de un producto editorial carece de sentido. Por el otro, por los cambios sociales que ha provocado una crisis en la publicaciones en papel, el cambio sociológico en la juventud y los hábitos de lectura, en fuerte competencia con los mass media.

Camacuc nació con la voluntad de dar normalidad editorial a la sociedad valenciana y dotarla de una publicación pensada para el público infantil, aquel que exigía de unas escuelas que introducían de manera generalizada la lengua del país. Las expectativas tuvieron que ser muy modestas, porque la voluntad política y el ímpetu social también lo eran.

El nacimiento de un cómic en una sociedad que aún no estaba preparada

En la historia de Camacuc se tendrían que distinguir tres etapas. Los inicios (1984-86) cuando el equipo directivo de la revista se movía más por el voluntarismo que por la profesionalidad. Durante estos años, no recibió ayudas públicas directas, todo y que indirectamente se avalaba su endeudamiento. En 1986 se produjo técnicamente una suspensión de pagos. Durante un par de números la revista intentó subsistir bajo mínimos, mientras se buscaba una solución. Un empresario inquieto, vinculado al mundo de la impresión, se interesó en darle continuidad, pese a estar escarmentado por un proyecto parecido, cuando apoyó una revista sobre pelota valenciana y se encontró sin el soporte institucional prometido. Esta iniciativa, solamente esbozada en contactos verbales, se puso encima de la mesa en la asamblea de liquidación de la primera etapa de Camacuc.

Allí se cedió la revista, por un precio simbólico, a dos de los accionistas iniciales: Pep Mata y Joan Escrivà. Vivirán una época de esplendor, porque entonces la Generalitat Valenciana se implicó suscribiendo la revista a bibliotecas y centros educativos, pese a que se seguía sin fomentar lectores (no se realizaron campañas institucionales). La revista pasa también a ser editorial y publica básicamente literatura infantil y juvenil. En los años 90, Pep Mata deja Camacuc para crear una revista de formato juvenil, “Boom», que tuvo una vida bien efímera. Entonces, se inicia esta tercera etapa con Joan Escrivà en colaboración con su hijo, que más adelante será el responsable. A partir de 1995 progresivamente se van perdiendo las ayudas públicas y la nueva situación económica repercute en la publicación.

Por lo que respecta a la producción, pese a que se inició con un importante apoyo de material ya publicado, cedido en condiciones ventajosas por las revistas “Cavall Fort” e “Ipurbeltz” del País Vasco, siempre se mantuvo la apuesta por la producción propia. En los primeros números ya se propuso un concurso de cómic, que no tuvo continuidad. Las portadas de los primeros números contaron con la colaboración de importantes pintores como Rafa Armengol. Hay que citar también a Empar Pascual, la diseñadora gráfica del proyecto inicial, que incluía, a parte de alguna colaboración especial, el diseño de la cabecera Camacuc, con un muñequito que volaba en un avión de papel, que estuvo presente en los primeros treinta números de la revista.

Más adelante, las técnicas de reproducción permitieron la impresión de más páginas a color, incluso de creación propia. En esta voluntad por hacer un producto con sello propio, se recurrió a rescatar históricos dibujantes valencianos, en ese momento olvidados, como Rafa Reinoso que crea la serie “Pascualet el Rey de la Selva”, José Sanchis “Miss y Fuss, los hijos de Pumbi” y Palop que siguió con su personaje de siempre, ahora “Bertomeu, el as de los gandules”. También colaboraron otros dibujantes no exclusivamente dedicados profesionalmente al cómic, como Santi Pascual, que colaboró esporádicamente. Con mayor continuidad lo hizo Vicent Dolç con “Perolet, estudiant fluixet” o Paco Giménez junto a Carles Cano con la serie “La Basca del 85”.

Finalmente, Camacuc fue escuela y plataforma de ilustradores nuevos. Entre estos vale la pena destacar la figura de Toni Cabo por la continuidad de la serie “Las aventuras de Georgina” (1986-1996), en esos años la producción propia con mayor solidez y continuidad de la revista, así como su posterior trayectoria profesional como ilustrador. En el mundo del cómic, su producción, siempre ha estado vinculada a nuestra lengua en revistas infantiles como el Camacuc, Tretzevents y l’Esquitx publicando la serie de “Boro, Moro y Puromoro”, y posteriormente la historieta de “Lucrecia”.

Georgina, la heroína reivindicada

Vinyeta de la historieta

“Las aventuras de Georgina” de Toni Cabo contaban con la colaboración de Pau Marqués como guionista. Este proyecto inicial fue asentando, no sólo la evolución gráfica del ilustrador, si no también el perfil de las historietas. En una primera etapa eran de una o dos páginas en blanco y negro; posteriormente a color y, excepcionalmente de cuatro páginas. Como cierre de la primera etapa se publica en el año 1992 «L’àlbum de Georgina» con una selección de las mejores historietas, caracterizadas, sobre todo, por un final un poco moralizante.

La etapa del color culmina con el proyecto de publicar historias largas, de las cuales sólo vio la luz, y en capítulos en la revista Camacuc, “La sénia d’Aulef” (1996). En este momento el trazo de Toni Cabo ha evolucionado en la definición de los personajes, así como en el perfil argumental de Georgina y su pandilla, lo que permite afrontar historias largas de aventuras. Con la perspectiva de los años se pueden valorar las innovaciones gráficas de los personajes, Georgina se escapa del diseño claramente realista, y del guión. Se tratan temas como la ecología, la democracia, los problemas de desarrollo del tercer mundo y los intereses económicos de las metrópolis.

Toda cultura impresa, histórica, es susceptible de ser rescatada, el problema es cuándo y cómo. Seguro que estas historietas, un poco torpes de quien estaba evolucionando, nos sorprenderían por su modernidad.

Pau-Marques_Camacuc_iLUBUC
Pau Marqués
Febrero de 2014

Information

This article was written on 05 may 2014, and is filled under Blog.

Recent articles